lunes, 2 de noviembre de 2009

puertas y ventanas

Dicen que cuando se cierra una puerta (sea por Dios o por quién quieran) siempre se abre una ventana.

Creo que en mi caso fue al revés. Poco a poco se fueron cerrando muchas ventanitas. Al cerrar la última se abrió una colección de oportunidades, un horizonte entero.

Hoy, fue el primer día tras haber cruzado ese umbral. El primer día de una etapa completamente diferente.

No niego que hay sentimientos encontrados, atrás quedan sueños, proyectos, ilusiones que fueron muriendo una a una. Cada rincón que se fue vaciando iba dejando al descubierto muchas cosas que en el camino se olvidaron, pero también las fue dejando libres para irse, para dejarlas volar.

Sé que al cerrar esa puerta dejé atrás un lugar donde fui feliz, al que no debo ni quiero tratar de volver. Es un lugar que ya no me corresponde y al que no le pertenezco… lo sé con una infinita paz en el corazón.

Hoy, amanecí con una luz nueva, mirando a otro horizonte, sabiendo que el mundo se abre frente a mí y que es momento de ir por él.

Otros aires, otros cielos, otros mares… con la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta.

2 comentarios:

Antonio Rivera dijo...

No conocía el refrán con el que inicias; pero me parece muy adecuada la analogía que propones al reinterpretarlo. Según el pensamiento budista, para que algo se llene, primero tiene que estar vacío; yo mismo estoy pasando por un proceso similar y me sentí reflejado en tus letras.
Te deseo lo mejor en esta nueva etapa y que esa luz renovada en tu vida brille desde dentro de ti. Un abrazo.

Ollinyotl dijo...

Estoy conmovido. ¡Que gran post!Lo entiendo a la perfección. No tengo más palabras.