lunes, 5 de enero de 2009

el primer año del resto de nuestras vidas…

o al menos de la mía

Si, es plagio del título de una película, una que a mí siempre me ha hecho reír, llorar y pensar en mil cosas.

Hacía muchos años que no me ponía a evaluar lo que deja el año que se va. Generalmente llego a estas fechas con nostalgia, a veces inexplicable, en el estira y afloja de los planes y las negociaciones de a quién se le da gusto.

He pasado años en los que agradezco especialmente que terminen porque de plano nos fue para llorar, como aquel en el que pasé por el hospital y me quedé sin chamba, o cuando nos reventamos cuatro funerales y una boda (si, nos equivocamos de película). Creo que es más fácil reconocer lo malo que nos pasa, que lo bueno.

Así que este año de pronto me puse a recapitular. Quizá influyó una celebración anticipada, con una familia que no es familia pero que se siente como tal. Probablemente fue el tener mucho tiempo para pensar o yo no sé qué… pero llegué a la conclusión de que el 2008 fue uno de los mejores años de mi vida.

  • Viajé como loca, por casi todo el país y algunos, nada despreciables, destinos internacionales. Hice el mejor viaje de mi vida con mi papá… de esos que no hay forma de olvidar, ni de borrar.
  • Fui testigo de la transformación, renovación y rejuvenecimiento de mi hermano. Irónicamente vive más lejos de mi que nunca, pero estamos más cerca que siempre!!! Hablamos, platicamos, compartimos cosas, nos reímos, viajamos… en fin
  • Empecé a escribir… bueno heme aquí no?? Ahora es cosa de disciplinarse, pero ahí la voy llevando.
  • Recuperé amistades que hacía muchísimos años se habían alejado, porque decir que las había perdido sería más bien inexacto.
  • Hice nuevas amistades que se metieron a lo más recóndito de mis sentimientos, ahí donde una vez dije que no volvía a recibir a nadie… se colaron, se instalaron y me recordaron que vale la pena querer a la gente y dejarse querer por ella.
  • Enfrenté retos laborales que no me imaginaba, pero que me llenaron de satisfacciones. Claro que hubo sus dosis de frustración, pero aún en los peores momentos, algo había que hacía que todo valiera la pena.

Sobre todo hubo una cosa que me cambió la vida, que se convirtió en una de las mejores y más importantes cosas que he hecho y que confío en que lo sea por muchos años más.

Mirando un poco al pasado… siempre quise dedicarme a algo que se relacionara con los deportes. No olvido, confieso que con cierto rencor, cuando alguien me dijo “ahí no tienes futuro”. Hace dos años, cuando vi la oportunidad cerca y se me fue de las manos, lo empecé a creer.

Irónicamente, ahí mismo se empezó a gestar el gran proyecto.

A principios del 2008 recibí la noticia, el proyecto está aceptado… es un hecho, debutamos en las pistas. Ellos como dueños de un equipo y yo como su PR.

De inicio la emoción era meterme hasta el fondo a la vida deportiva… a un deporte que nadie se hubiera esperado pero que en realidad me había gustado siempre. Lo que nunca imaginé fue que además se gestaría una amistad más tirándole a hermandad.

Tropiezos hubo muchos, momentos de frustración y desesperación, ganas de tirar la toalla, cansancio, enojos, malentendidos… bueno, todo lo que siempre hay en una familia relativamente normal.

Para no hacer el cuento largo, en el último momento me di cuenta… no trabajé para un equipo, me volví parte del equipo.

Hice muchos amigos, unos pocos en particular por los que daría la vida y que hoy tengo la certeza de que la darían por mí… aunque nunca lo digan y muy rara vez lo demuestren.

Sé que cuando tuve la oportunidad no lo dije… no pude… pero a ellos mi eterno agradecimiento. Por dejarme ser testigo presencial de su sueño, por dejarme compartirlo, por dejarme ser parte de él.

Terminé el año con una resaca de tren, pero con el corazón bien llenito de cariños y amistades, de esas que no hay forma de agradecer.

Así que en honor a un año de lo más significativo en mi vida arrancó esta nueva aventura. Una de la que tenía ganas hacía tiempo pero que se había postergado.

A ver a dónde nos lleva.

1 comentario:

Charlie Bucket dijo...

Justo en este momento me hace MUCHO sentido leer esta entrada. Tengo una pasión similar en la vida –no deportiva- con la que siempre he tratado de mantenerme en contacto de alguna u otra forma. Al igual que tú, no me he cansado de escuchar a gente muy cercana insistir que “no tengo futuro allí”, que “necesito madurar y recordar que tengo otras responsabilidades” o simplemente, no han mostrado una señal de apoyo.

Hoy me siento TAN alejado de esa pasión y sueño que siento la urgencia de retomarlo. Aunado a ésto, siento que en el camino dejé parte de mi esencia y muchas de aquellas cosas que nos hacen sentir libres a las personas.

Sin rencores…creo que estoy encontrando una “flamita” prendida en el espíritu (pues dicen que éste, nunca muere). También dicen que nunca es demasiado tarde.

Felicidades por mantener tu espíritu vivo en estos tiempos. Me siento inspirado por la entrada. Gracias!